
Mucho antes de empezar a leer libros sobre Feng-Shui en los que decían que todas las cosas tienen CHI, es decir tienen vida, te hablan, te transmiten sensaciones y emociones, yo ya hablaba con todo lo que me rodeaba.
La culpa, sin lugar a dudas, fue de Barrio Sésamo. Crecí con ellos y comparten los mejores recuerdos de mi infancia. Pero claro, todos los días oyendo hablar a una rana de felpa, a platos que cantan y contar rayos y truenos con el Conde Draco, a la larga, tiene sus consecuencias ;)
A los que me visitan, les advierto convenientemente de que vivo en una sucursal de Barrio Sésamo. Así que ni se os ocurra darle un empujón a un osito de peluche o a otro juguete cualquiera, pues le oiréis quejarse lastimosamente. ¡¡¡Auuuuch!!!
En la foto, la rana Gustavo (Kermit the Frog), el Conde Draco (Count von Count) y el Monstruo de las Galletas (Cookies Monster).
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